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En esta sección encontrarás notas y articulos de interés aparecidas en medios gráficos en las que el staff de Pullmen brinda su opinion y aporta sugerencias en torno a temas laborales
 
    Una realidad que preocupa en los jóvenes postulantes
 
 

Falta de recursos humanos capacitados disponibles

 
  Cómo administrar y optimizar sus postulaciones
 
 

Empleo para quienes tienen secundario completo o incompleto

 
 

Las "canas" en auxilio de la producción

 
  Conflicto generacional en las organizaciones?
 
  El trabajo en la era del e-mail
 
  El trabajo informal o clandestino: pérdidas pasadas, presentes y futuras
 
  Formación para el desempeño laboral: claves para el presente
 
  Tendencias y generación de empleos
 
  La telefonista...donde está?
 
  La actitud: esa gran diferencia
 
   El mercado laboral en el verano
 
  Lo riesgos del trabajo y la autoprotección
 
  Reconocimientos en el empleo
 
  Trabajadores temporarios que logran su trabajo efectivo
 
     
 
 
Notas publicadas en el DIARIO CLARÍN Suplementos Empleos
EL TRABAJO EN LA ERA DEL E-MAIL
por Ricardo Jorge Gonzalez - Director de Desarrollo
 
 
 

El trabajo diario se ha re-convertido o, mejor dicho, se ha rediseñado, si se quiere, en función de esta nueva herramienta que nos dejo el siglo XX: el e-mail. Sería muy dificil hoy ejecutar tareas sin que estén relacionadas en esta red comunicacional que nos permite obtener información, procesarla, ejecutarla, retransmitirla y obtener el feedback necesario para continuar o re-procesar el trabajo diario. No le sorprende a nadie este comentario. Pero si sorprende analizar el grado de necesidad creada por el e-mail en cada uno de nosotros. La e-mailadiction, si el e-mail fuera interrumpido aunque sea fugazmente, nos deja “ fuera de la estructura “ laboral actual. Y aquí tenemos la primera forma de re-conversión laboral: Las estructuras de trabajo ya no son solamente las propias de la organización. Se han “ colado “ en ellas otras hiperestructuras que corresponde al entorno de la empresa: Sus clientes, sus proveedores, los bancos, los medios de pago, las entidades relacionadas, las ofertas, las oportunidades, todas ellas locales o del exterior. Que significa esto: Que por un lado hubo una dismunución en la carga de procesos de comunicaciones lograda via e-mail (al evitar mensajeros para correos, traslados personales hasta otras oficinas, traslados fuera de la empresa, fax, etc.). Pero por otro lado se produjo una sobrecarga de lectura y retransmisión de mensajes de los cuales (según Fortune/ago/03) solo el 14% es de utilidad para el desarrollo de las tareas cotidianas. Lo curioso del informe es que el tráfico de e-mail, en la nueva vida de las oficinas administrativas, representa el 48% de la carga diaria de tareas. Significa que de cada 8 horas diarias, casi 4 horas estan destinadas al leer, interpretar, limpiar, organizar, responder, reenviar, abrir archivos, guardar, proteger, modificar, adecuar y enviar nuevos mensajes...por e-mail. No poseer esta herramienta implica una natural exclusión del sistema de trabajo o de las rutinas del dia a dia. No tomar contacto con nuestro entorno, no recibir ni enviar información con la fluidez y velocidad necesarias en este nuevo siglo. Y lo peor: no integrar en la organización al resto de los acontecimientos que ocurren mas alla de nuestra voluntad. Si se quiere: privar a la empresa de su inclusión en el contexto productivo. No obstante esta evaluación sobre los atributos del e-mail, muchos ven con fastidio su uso indiscriminado. Muchos ven en él a uno de los principales antagonistas de las buenas relaciones personales, del mal uso del lenguaje, de la extrema síntesis sin contenido o de su falta de capacidad expresiva. De transmitir enormes “ chorizos “ de un e-mail histórico que sigue incluyendo párrafos del año pasado o de adjuntos equivocados que debieron ser enviados a otro. De las invasiones a la “ consagrada casilla personal “ con ofertas de todo tenor y a ningun efecto. De la extrema participación colectiva en algún tema en la que intervienen muchos miembros de la organización en la cual uno solo tendrá la solución. Pero de todos los defectos prefiero destacar la falta de contacto personal entre quienes, antes y no hace mucho, se miraban a los ojos para planificar, discutir, pelearse, negociar o, simplemente, para saludarse con afecto. Esa es la pérdida.