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La creación de empleo
ha sido y será una de las mayores preocupaciones con
la que deben enfrentarse los gobiernos de todo nuestro querido
planeta. Mas allá de cualquier ideología o tendencia,
no puede haber pais o región que no aspire a ver a
sus habitantes ocupados en actividades productivas sin afrontar
las consecuencias de pobreza, desequilibrio en la distribución
de riqueza o de acceso al consumo de bienes y servicios. Los
gobiernos no crean empleo, a menos que sea en sus propias
estructuras estatales o en obras de infraestructura promovidas
desde su administración. El empleo es creado por el
dinámismo de la actividad privada, quiénes saben
detectar las necesidades del mercado observando permanentemente
la demanda de bienes y servicios y sus tendencias. La iniciativa
privada, además, sabe y puede invertir asumiendo el
compromiso y el riesgo de su inversión ya que es el
escenario en el que sabe jugar. Son los gobiernos quienes
crean el contexto económico favorable a la inversión
privada ( y aún pública ) y crean, también,
las normas que regulan las relaciónes entre trabajadores
y empleadores logrando las condiciones más adecuadas
al estilo de cada sociedada gobernada. La creación
de estas normas o condiciones para el trabajo navega entre
dos polos: la regulación total del trabajo o la ausencia
de normas. Ambos extremos son utopías. La ausencia
de normas arrojaría un universo de conflictos sociales.
Pero curiosamente, nuestro pais, en el que todo esta regulado,
no ha podido con sus normas “poner en caja” el
empleo informal, llamado trabajo en negro en el lenguaje doméstico.
Es por la falta de normas específicas? No. Leyes hay
para todo. Existe una hipótesis que afirma que el trabajo
en negro se produce por exceso y complejidad de las normas
laborales. Definamos, entonces “normas laborales”:
Es el conjunto de: Leyes, Decretos Reglamentarios, Decretos
de Necesidad y Urgencia, Decretos varios, fallos que crean
Jurisprudencia y casuística y Resoluciones, de órden
nacional, provincial y municipal. Dictámenes y sus
interpretaciones. Convenios Colectivos de Trabajo ( 171 en
vigencia ), normas generales y particulares sobre obras sociales,
sobre subsidios familiares, sobre riesgos de trabajo, previsionales
ya sean relativas al sistema de reparto o a las AFJP. Formas
de pago previsional mediante Aplicativos de la AFIP, altas
de trabajadores previa obtención de Claves de Alta
Temprana electrónicas, impuesto a las ganancias, seguros
de vida, seguros convencionales, formas de contribución
especiales o de tasas locales en donde se crea empleo. Agregando
que todas las entidades involucradas ( nacionales, provinciales,
municipales, sindicales, previsionales, judiciales y fiscales
) tienen poder de policía para ejercer las inspecciones
y contralores convenientes. El trabajo informal o en negro,
también curiosamente, ocupa mas de 2.500.000 personas.
( Si a este número le sumáramos los beneficiarios
de Planes Trabajar ascendería a 4.000.000 – curiosamente
se computan estos beneficiarios a la hora de conformar los
indices de desempleo ). La raiz del problema puede analizarse
desde ópticas distintas y combinadas entre sí:
( Entre otras ) Imposibilidad económica de afrontar
los costos laborales; falta de cultura fiscal; permisividad
fiscal o falta de contralor en el segmento informal o la alta
complejidad en las normas o responsabilidades laborales que
no pueden ser atendidas por muchos sectores empleadores que
no cuentan con los medios o el conocimiento de las múltiples
y variadas reglas de juego. ¿Que nos dirían,
quienes emplean trabajadores en negro, si les consultáramos
las causas por las que lo hacen? Sería dificil preguntar
y mas dificil obtener respuesta. Nos queda la intuición
y ella nos dice que en ese segmento hay un problema que afecta
gravemente tanto al empresario como al trabajador. Que ese
es un problema del presente con consecuencias en el mediano
y largo plazo por la falta de previsión social que
afectará a millones de trabajadores y a las reservas
presupuestarias del estado. Que facilitarle la administración
laboral al empresario puede dar resultados insospechadamente
positivos y descubrir que el nudo gordiano no esta en la evasión
previsional sino en las complicaciones que las normas le han
generado. Que quiza ese segmento sea capaz de crear mucho
más empleo si se facilitan las obligaciones. Por ahora
solo tenemos el problema. Quién se ocupará?
Alguién tiene que ceder.
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