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Al promediar los ´80
asomaban las primeras tendencias a flexibilizar estructuras
de trabajo en todo el mundo, fueron las primeras señales
de lo que en los ´90 creció con efecto de globalización.
Y así siguió. Economías de fronteras
abiertas, tecnología disponible, comunicaciones veloces,
integración asiática a los mercados, capitales
que migran a gran velocidad, mutaciones en las empresas, reconversión
de los gobiernos, consolidación de la Unión
Europea, reducción del empleo en la industria y el
agro y crecimiento de la oferta de trabajo en el sector servicios.
Aquí, en Argentina creímos también asomar
a esta tendencia global. Duró poco. Pero a pesar de
los pesares desde el 2001 hasta hoy algo de eso quedó.
Y quedó marcado en ese aprendizaje que, aunque no hayamos
repuesto nuestra conexión con el mundo, sabemos que
a corto plazo deberemos encausarlo. Y tales contactos inevitablemente
nos conducirán a esa necesidad de flexibilizar las
estructuras empresarias para acudir a las necesidades globales
que obligan a seguir las tendencias que el mundo requiere.
Entre tanto, desde fines del 2002, revivimos un brote industrial
que partió del aprovechamiento del parque instalado
de grandes, medianas y pequeñas compañías.
Pero los empresarios argentinos de hoy tienen una visión
de “oportunidad temporaria” de trabajo. Esto significa
que el horizonte de la economía sigue siendo inestable
y vago. Ahora bien: si el empresario estima que su trabajo
puede agotarse o perder continuidad no hará mas que
montar estructuras temporarias y explotar al máximo
del aprovechamiento sus recursos disponibles. Particularmente,
en la Argentina de hoy, encuadran contextualmente las Empresas
de Servicios Eventuales. Acompañando estratégicamente
la visión y percepción empresaria sobre este
brote de actividad en la que todavía no “encajan”
las decisiones de largo plazo ni la inversión necesaria
para un crecimiento real y sostenido. Las estructuras temporarias
de personal solo pueden ser atendidas por el único
recurso laboral flexible que permanece activo: el trabajo
temporario administrado por empresas especializadas en trabajo
temporario - ETT. Ahora bien: existe un diagnóstico
global sobre la pérdida del trabajo de por vida que,
en nuestro país, admite “prueba en contrario”,
no por la naturaleza de la apreciación sino por la
calidad del contexto en el que cabría esta posibilidad.
En Argentina el fenómeno de pérdida del trabajo
de por vida se da por el efecto cíclico de nuestra
economía altamente vulnerable. En países desarrollados
se da por la velocidad en los cambios de orientación
de los mercados. En Argentina la pérdida del trabajo
de por vida se aprecia como una posible pérdida general
de puestos de trabajo ( quizás por una nueva crisis
) mientras que en países desarrollados supondría
una migración de los recursos humanos hacia otra industria
o servicio. Para cualquiera de los dos casos ( local o mundial
) se requiere un alto grado de flexibilidad en los contratos
y las E.T.T. cuentan con una alta perfomance que se desarrolló
al interpretar estos fenómenos y prepararse para ello.
La actualidad ve a las E.T.T. como la alternativa natural
de administración de picos de trabajo o la tercerización
de tareas accesorias al objeto principal de los negocios.
La pregunta clave es: que ocurriría ante la inexistencia
de las E.T.T. ? Y la respuesta es: muchas de las necesidades
eventuales no serían cubiertas o se cubrirían
en un marco de normas complejas de difícil sujeción
y fácil elusión, o quizás caótico.
Las ETT , por las razones expuestas en el párrafo anterior,
se han convertido en generadoras de empleos genuinos (1. Informe
McKinsey para la CIETT – Belgica-2000) de alta calidad
en su administración y regulaciones específicas
al que se puede agregar un sistema de costos paramétrico
con las empresas usuarias del servicio los que, en muchos
casos, resultan menores a los de las usuarias a la hora de
medirlos y compararlos contra sus propios costos.
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