| |
Dentro de los
sondeos que suelen publicarse no hemos visto nuevos resultados
que midan el grado de satisfacción de trabajadores
y/o profesionales en sus puestos. Intuimos, sí, que
son muy pocos los que tienen el privilegio de trabajar en
aquello que han escogido como vocación y además
les resulta placentero. Asi ha sido siempre, la labor asumida,
o el puesto ocupado, dista considerablemente de los deseos
de trabajar en aquello que más nos gusta o acorde a
nuestra formación. Pero en la mayoría de los
casos, aunque no se haya elegido por vocación, realizamos
nuestro trabajo con total responsabilidad y aspiramos a crecer
en las organizaciones dispuestos a hacer de ello nuestra carrera
profesional, costruyendo el futuro con el dia a dia. Asi se
van conformando los grupos de trabajo y quienes los conducen
deberían conocer profundamente las motivaciones individuales
de sus componenentes para valorar cuanto de los ideales han
resignado y cuanta es, aún, la esperanza por lograr
ese estado de satisfacción que puede dar el trabajo.
Quiza pasemos nuestra vida sin poder hacer lo que amamos.
Pero aprendiendo a amar lo que hacemos nos ira mejor. Sobre
todo para ver que aquello que fue nuestro ideal no estuvo
tan distante de esta segunda chance que nos da la vida laboral,
casi a todos. Puestas asi las cosas deberemos hechar mano
de las herramientas que nos acerca la motivación para
lograr poner a un grupo de trabajo lo mas cerca posible de
la satisfacción por lo que hace. Quienes trabajan valoran
en extremo el clima laboral: Ordenes claras, misiones precisas,
cortesía, métodos probados y sobre todo objetivos
logrables suelen contribuir al fomento de excelentes climas
de trabajo y de integración en los miembros de un equipo.
Quienes trabajan fundamentalmente valoran la dedicación
que les prestan sus jefes y más aun si con ello aumentan
sus conocimientos y el desarrollo de su desempeño.
Valoran el agradecimiento por los resultados que arroja su
labor pues este gesto tan elemental de reconocer el esfuerzo,
el talento o la creatividad puesta en la tarea no suele ser
tan frecuente, pero sí muy esperada. La dedicación
de sus jefes, insisto, alcanza un valor aun mayor cuando las
comunicaciones que emiten reflejan su preocupación
por la efectividad que deben alcanzar los resultados de sus
trabajadores. Cuando importa cada detalle del presente se
construye con mas solidez el futuro. Quiénes trabajan
agregan un valor adicional a su esfuerzo cuando su horizonte
laboral es previsible. Nuestro pais esta en condiciones todavía
de sostener “algo parecido” al empleo permanente,
a contramano de lo que ocurre en el resto del mundo globalizado
que sufre la pérdida del empleo de por vida. Es que
hay tanto postergado y por hacer que podrían estimarse
muchos años de desarrollo intenso, con una generación
de empleo constante y equilibrada tanto en el agro como en
la industria, comercio y servicios. Objetivo lograble siempre
y cuando tengamos la vista puesta en el futuro y el pasado
no se convierta, una vez más, en el mayor obstáculo
de nuestra ruina circular, cometer una y otra vez el error
de impedir que nuestra gente crezca, siendo el crecimiento
el paradigma natural de reconocimiento al esfuerzo, para quienes
trabajan o aspiran a hacerlo.
|
|