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En casi todas las publicaciones especializadas hay
una permanente men ción a la falta de recursos humanos capacitados disponibles.
Sin embargo, parecería que en el área de RR. HH. aún no llegan a profundizar
este concepto. La búsqueda de personal sería más fácil si pudiésemos elegir
cuando hay candidatos suficientes y evaluar varias opciones, hasta lograr la
famosa terna, con postulantes que entran perfectamente en perfil; con sueldo de
mercado y con antecedentes comprobables, como para deslumbrar a cualquier
empleador. Pero esta descripción ideal, no es precisamente lo que hoy estamos
viviendo quienes nos dedicamos a la búsqueda y selección.
Nadie cede su pretensión y se sigue buscando a la persona perfecta, cuyo perfil
responde a un ideal, obviamente no compatible con el día a día del país. Las
personas son requeridas con sus estudios completos o ya graduados, de no más de
35 años, que vivan a menos de 30 kilómetros del domicilio de la empresa,
proactivos, con potencial para su desarrollo, vocación de servicio, dominio de
herramientas informáticas o de gestión y, sobre todo, gran experiencia laboral.
Esta es la base elemental en toda esta descripción y parece lógica en términos
de deseo si no fuera porque vivimos en un país que ha sufrido sucesivas crisis,
económicas o políticas, por largos períodos, eliminando así el largo plazo de
la óptica de cualquier plan y logrando que la educación atrase 50 años. La
mayoría de los requisitos para postulantes no se cumple o sólo a veces cuando
responde a unos pocos que tuvieron el privilegio de trabajar en firmas estables
y fueron capacitados e incluidos en planes de desarrollo de carrera.
Por otro lado, los capacitados son ace chados por otras empresas, aunque estén
actualmente ocupados, con ofertas de mayores sueldos o condiciones laborales
ideales. Capacitar suele considerarse en nuestro medio sinónimo de "pérdida de
tiempo" o medido con un prejuicio: "lo capacito y luego se va". Con ese
preconcepto, nos sumergimos en una bruma densa que no nos deja ver más allá.
Densa y peligrosa para el futuro. En Selección de RR HH suelen copiarse
metodologías del manage ment del primer mundo, casi imposibles de aplicar en
nuestro contexto por sus largos procesos de evaluación participativa.
La realidad nos indica que debemos ser más veloces al elegir un candidato porque
los candidatos que preseleccionamos y llegan al final son poquísimos, no porque
les falte inteligencia sino porque en el camino reciben muchas propuestas que
los inducen a ingresar en empresas que tienen velocidad y mayor "reflejo
decisorio".
En cuanto a la tarea de inducción para integrar a los jóvenes al trabajo, un
breve análisis nos indica, por ejemplo, jóvenes salidos de la enseñanza
industrial no conocen el trabajo de un montador mecánico, porque nunca tuvieron
la oportunidad de hacerlo, necesitan ser capacitados por los más
experimentados, si las empresas otorgan "esta fe" al capacitador. Se dice que
los mayores tienen "mañas", palabra que desvirtúa su contenido porque debería
reemplazarse por "experiencia". La empresa debe ser un centro de capacitación
permanente. Cada sociedad laboral debería, en el futuro, tomarse el trabajo de
enseñar a sus chicos para que sean adultos con sueños y prepararlos para que
las futuras generaciones sean mejores que las anteriores. Emplear es más que
dar un trabajo, es dar acceso a una forma de vida cuya dignidad, entre estado y
privados, debemos cuidar.
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